Introducción

Pronto, tras el conocimiento del fuego y la necesidad que el hombre tuvo de comunicarse con sus vecinos comenzamos a tener noticias de las primeras campanas. En el tercer milenio antes de nuestra era, en China, se fundieron grandes campanas y también otras pequeñas que, colocadas en serie, parecen precursoras de los modernos "carillones" donde con gran precisión ofrecen sus tonos algunos relojes de nuestras ciudades. El sonido y algunas inscripciones que adornan su copa confieren a cada uno la personalidad de pieza única.

"Si un día dejaran de sonar las campanas en el mundo, el silencio sería el único testigo de su muerte"
Abel Portilla, artesano fundidor.
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